"Amor, paciencia y vocación" son los regalos de nuestra voluntaria Celia Avilés a Estrella Azahara

Soy Celia Avilés, voluntaria en Estrella Azahara y dispuesta a contaros mi experiencia: Conocí a Estrella Azahara de oídas y siempre me ha llamado la atención el trabajo que realiza la entidad que se vuelca con los menores y la vocación y constancia que tienen para ayudarlos a diario.

Gracias al ciclo formativo que cursé, ya tuve experiencia de voluntaria en otras entidades, pero cuando comencé mis estudios de Integración Social, tenía claro que quería realizar mis prácticas en la Asociación Estrella Azahara, lo que supuso una grata sorpresa para mis profesoras. En 2018 comenzaron mis prácticas en la entidad, experiencia que recuerdo como magnifica e inolvidable, y que alimentó mis ganas de volver al año siguiente sin dudarlo. Desde el año 2019, después de realizar mis prácticas decidí envolverme en el estupendo mundo del voluntariado en la obra socioeducativa.


Mis primeros recuerdos a mi vuelta como voluntaria son maravillosos, los niños y niñas se alegraban de nuestra presencia cada semana, y ver sus caras de felicidad, era mi mayor gratificación. Esta experiencia superó mis expectativas, yo que esperaba algo diferente pude experimentar todo lo contrario a lo que mi mente concebía como realizar voluntariado en la entidad: me trataron como una más y contaron conmigo para todo.

He de decir que desde el primer día que entré en el centro, me enamoré de los niños y niñas, de la forma en la que desarrollan el trabajo con los menores, del compañerismo, del trabajo en equipo, del trato y cercanía con las familias, del ambiente en las aulas, del barrio, y aún más de mi vocación.


Comencé a reafirmar mi vocación profesional que a día de hoy continúa siendo esta, donde a través de los valores cristianos de La Salle y la educación, se educa a los menores desde el corazón. Pienso que para ser voluntaria, es imprescindible tener vocación y amor hacía lo que haces, ya que al no tener una remuneración, expone y saca a relucir el interior de la persona día a día.

A lo largo de mi paso por la entidad, he sido testigo del cambio en menores y jóvenes, en su madurez y desarrollo educativo, pues asombra ver su cambio de perspectiva de no querer estudiar a querer estudiar lo máximo posible y realizarse como profesionales; sin dejar atrás la parte personal: el comportamiento y actitud de estos niños/as ha dado un giro completamente. Actualmente, aprovechando mi bagaje como voluntaria y estudiando la carrera de Educación Social, me encuentro realizando las prácticas universitarias en Estrella Azahara. Me siento bastante feliz de poder compartir aún más tiempo con los niños y niñas de Las palmeras, ya que mis estudios no me lo permitían.


Para finalizar, me gustaría compartir algunas de las claves básicas para realizar una buena acción voluntaria: amor, paciencia y vocación. Sin duda alguna, recomiendo esta experiencia a todo el mundo, pues te regala volver cada día a casa con el corazón cargado de amor y de realización. Con los ojos cerrados volvería a elegir siempre volver a Estrella Azahara.

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